El límite

Nací en la ribera del río;
¡bueno!, no en la misma ribera
sino a unos kilómetros,
cerca del límite,
entre el bien y el mal,
la civilización y el desierto,
donde viven las víboras
y los alacranes;
ahí me crie.
 
Cruzaba frecuentemente la frontera,
pero nunca me dejaba atrapar
por ninguno de los dos lados;
más bien, huía del mal,
buscando el bien,
y necesitaba saltar la frontera
de la civilización,
para estar entre víboras
y alacranes.

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