Creo que soy un zángano

Zangano-y-Reina[1]

Creo que soy un zángano. Bueno, ni siquiera eso, porque los zánganos tienen por misión fecundar las abejas reinas, y yo llevo mucho tiempo que no tengo relaciones; y, a no ser que me extrajeran semen cuando me durmieron por varias horas hace unos meses y lo utilicen, no cabe esa posibilidad.

Y digo que soy un zángano porque no produzco, sino que me alimento de lo que me dan los que sí tienen. Hay muchos en España y en el mundo cuya voluntad es convertirse en zánganos y que los demás trabajen para ellos; la diferencia conmigo es que no ha sido mi pretensión serlo.

Tengo que soportar dos criterios opuestos en mi entorno: uno es el de los que consideran que soy un aprovechado, y otro el de los que creen que soy tonto porque podría cobrar más. El caso es que mucha gente anda buscando el fallo para recordarlo y magnificarlo; quizá así traten de ocultar los propios.

Pero una vez que creo que no podré dejar de serlo, me siento afortunado de dedicar el tiempo a lo que me apetezca; pese a esa gente que me critica por quedarme corto o por haberme pasado. Dedicarse a criticar y hacer daño a los demás es peor que ser un zángano y disfrutar de la vida sin hacer daño a nadie; además, el sistema de la SS no permite renunciar a sus prestaciones, por lo que no me queda otro remedio.

Hecha esta introducción, tengo que decir me que gusta revolotear, observar las flores, las nubes, los pájaros, leer en algunos blogs, pensar y, más que nada, sentir agradecimiento por esta existencia.

6 comentarios en “Creo que soy un zángano

    • Ahora pienso que he escrito mucho más de lo negativo que de lo positivo, lo que da la impresión de que puede más lo primero, cuando en realidad me siento afortunado de tener tiempo.
      Teniendo lo necesario, tener mucho tiempo y disfrutarlo es para mí un bien más preciado que tener muchas riquezas, aunque estas no las considere despreciables.
      Gracias por tu consejo y por hacerme vibrar con tus poemas.
      Un abrazo.

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    • Gracias. Lo cierto es que mi naturaleza no es de holgazán.
      Tampoco hay que tomarse todo por la tremenda o al pie de la letra.
      A veces escribo sin reflexionar mucho, guiándome por lo que se me ocurre, dándolo por bueno con tal de que no quede mal, metiéndome en papeles que no son mi realidad, mezclando lo verdadero con lo fictício.
      Y, si lo piensas bien, no es mala vida la del zángano, alimentado por las obreras, con la única misión de fecundar a la reina. ¿A quién no le gustaría serlo? Seguro que él no tiene problemas de conciencia. (Hay que mirar el lado positivo de las cosas).
      Insisto: no me siento un holgazán ni culpable de nada. Sería peor si me sintiera como el personaje de la novela “Metamorfosis” de Kafka. ¿No crees?
      Un abrazo.

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      • Este espacio sirve también para liberar pensamientos negativos. Es bueno eso. No hay que quedarse con nada dentro ni siquiera esa holgazanería que a veces nos entra sin más. Y por supuesto jamás reconvertirse en un monstruo insecto como el personaje de Kafka aunque a veces nos hayamos sentido como una cucaracha. Un abrazo y ya buenas noches.

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        • Yo no lo veo como un pensamiento negativo. Aunque empiezo con un aire de queja, le doy la vuelta y, si te fijas, termino escribiendo que me siento afortunado de ser zángano, que me gusta revolotear… Y creo que subyace un fondo de ironía en el escrito, o así me parece.

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