Igualdad y trato especial

Quieren igualdad

No hay noticiario de radio o televisión que cada media hora no haga mención de la mujer diferenciándola del hombre, ensalzando sus aptitudes o criticando alguna injusticia sobre ella; en muchos programas culturales y de entrenimiento suele pasar lo mismo; además, desde que soy bloguero, mucho más de la mitad de las blogueras que sigo han publicado entradas relacionadas con el tema.

En fin, que, en España, en radio, televisión y medios sociales, el feminismo es un asunto machacadísimo, por lo que resulta pesadísimo; no obstante, pienso que la importancia que se le da en los medios de comunicación no se corresponde con la realidad, porque las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres (mejor dicho, tienen más derechos con las leyes contra la violencia de género, con las pruebas de selección más fáciles para mujeres que para hombres, con las ayudas que solo se dan si se es mujer, etc.); por ejemplo, hay más mujeres que hombres en la universidad.

Entonces, ¿por qué se machaca tanto el tema del feminismo en los medios de comunicación? Mi explicación es la siguiente: la causa está en las subvenciones que se dan a las asociaciones de mujeres (en 2017, cuando hice la consulta, había 8514 asociaciones de mujeres registradas frente a 139 de hombres). Estas subvenciones, justificándolas con casos de maltrato que repiten hasta la saciedad en los medios, además de proporcionar dinero, piso, trabajo y otras ayudas, sirven para fomentar el discurso de odio al hombre en el ejército de las pertenecientes a las asociaciones de mujeres, y en todas que de alguna manera se benefician de las ayudas. Resumiendo: pienso que el Estado, en sus diferentes formas de administración, está subvencionando el odio; y como las feministas son muchas y bien pagadas, lo retroalimentan y quieren hacernos creer al resto de la sociedad la veracidad de sus argumentos, poniéndose pesadas hasta la saciedad en la repetición de su discurso.

Por ejemplo: uno de los argumentos que predican es el de la desigualdad laboral entre hombres y mujeres, pero si nos atenemos a los datos de la Inspección de Trabajo, la desigualdad detectada es ínfima; lo que demuestra que uno de los pilares fundamentales del feminismo (el de la desigualdad laboral) no tiene base real, sino que la gente lo cree porque es una corriente de opinión creada artificialmente por las feministas.

Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, los medios de comunicación mandan más que el gobierno, ya que este se ve obligado a asumir como propias las corrientes de opinión que generan aquellos, al objeto de no perder votantes; es por eso por lo que todos partidos políticos asumieron el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, en el que la ayuda o el castigo es diferente según el sexo.

Con el fin de evitar el discurso de odio en los medios, la solución, a mi juicio, está en dejar de subvencionar las asociaciones feministas (alguien puede decirme cuánto perciben al año). No se debe patrocinar el odio, ni la creación de corrientes de opinión que no se corresponden con la realidad objetiva, ni la promoción de ayudas y leyes que benefician o castigan según el sexo.

7 comentarios en “Igualdad y trato especial

    • Aunque haya trato igualitario las estadísticas darán resultados diferentes según el sexo en muchos casos, porque hay diferencias físicas y psíquicas entre el hombre y la mujer. Además, las feministas solo sacan a la luz las estadísticas que indican que están en peor situación; van de victimas y propagan odio.

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  1. Que deberían estarnos agradecidas, vamos, por “estar mejor que nunca”, aunque los hombres no hayamos mejorado y seamos sus víctimas. Esto es de risa, si no fuera de pena.
    Nadie es igual a nadie. Solo hay que igualar el punto de partida de todos. Yo no pretendo que una persona con una estatura menor a 160 cm. llegue a ser una estrella del baloncesto, pero sí, que llegue a ser todo lo grande que pueda llegar a ser en todo lo que pueda ser mejor, incluso, respecto a genye que mida más de dos metros.
    Es tan injusto tratar o valorar igual a quién parte de situaciones diferentes, como tratar diferente a quienes parten de situaciones iguales… Y, agotador, tener que seguir argumentando ante lo obvio.

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  2. Un punto de vista que debiera debatirse a fondo, aunque no el fondo. Decía mi Padre, cuando yo era niño: “No te fies nunca de las proclamas que llaman a la multitud a manifestarse contra algo, no lo hagas, no irán nunca en tu beneficio, solo lo será para quienes las organizan”.
    Feliz noche y, ah, buen artículo.

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