Libertad interior

cárcel

Frecuentemente, me gusta preguntarme acerca del presente que vivo: ¿voy bien?, ¿estoy bien?, ¿para qué y por qué hago lo que estoy haciendo? Y la respuesta que hallo me dice que no está en juego algo que vaya a cambiar el mundo, sino algo que puede cambiar mi mundo; es decir, está en juego la sensación que tengo de mi propia existencia.

Partiendo de esta capacidad que tengo de influir en mi felicidad, la mayor preocupación es dar con la tecla adecuada; y es ahí donde hay riesgo de que la incertidumbre dé paso al desasosiego. Pero he aprendido que, en ocasiones, puedo dirigir mi voluntad en un sentido determinado en el que soy capaz de avanzar; otras veces, es la propia vida la que me lleva sin que yo haga ningún esfuerzo; y también se da el caso de que esté en un estado de inmovilidad total. Lo importante es saber adaptarme al momento, y no exigir que la situación se adapte a mis deseos.

Lo que me gusta es reinar en mi reino espiritual, aunque este sea una choza; lo prefiero a sentirme esclavo en un palacio. Siendo dueño de mi choza, le encuentro sentido a la vida; sin embargo, la esclavitud me aburre, aunque sea con el mayor de los lujos. Se trata del concepto de libertad interior que, si se logra, tanta grandeza da.

Me acuerdo del fragmento del poema de Miguel Hernández titulado “Las cárceles”:

“Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero.

Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma.

Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias:

no le atarás el alma”.

 

5 comentarios en “Libertad interior

  1. Joaquin eres afortunado . Y valiente. Has arriesgado , seguro, para elegir lo que quieres/prefieres vivir. Supongo que también te llegó la hora de poder hacerlo; porque siempre que se quiere, se puede. Me alegro.
    Yo, que soy principianta en todo, persigo ratitos de esos en donde “captar” y sentir el Amor que hay dentro de mí. gracias por compartir tus sentires. Me anoto muchas cosas de los que, como tú, habeis dado el gran paso de soltar lastres. A mí me quedad; tengo 63 años y por 2ª vez voy persiguiendo una plaza en la Administración de mi país: exámenes, horas de estudio, vivir los nepotismos internos … quiero jubilarme con plaza fija. Y a veces me he planteado quedarme en casa haciendo calceta. Que ,la verdad sea dicha, me encanta y se me da bien. ¿porqué no lo hago?

    saludos afectuosos desde Córdoba-Spain

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  2. Me agradan mucho tus palabras y te lo agradezco.
    Yo también me considero afortunado y valiente; pero cuando arriesgo me gusta hacerlo sin temeridad; aunque se esté cerca del límite, lo importante es no pasarse; es un juego que exige mucho para no salir perdiendo, pero a veces merece la pena o no queda más remedio.
    Me gusta mucho lo de ser principianta en todo, me identifico mucho con ello.
    Un saludo cariñoso.

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