Proyecto II

Tungsteno.pngEstábamos allí con varios propósitos: habíamos elegido precisamente el lugar para pasar nuestras vacaciones porque era donde desapareció un compañero nuestro y tal vez pudiéramos hallar alguna pista; también queríamos investigar en el proyecto que estábamos preparando; pretendíamos encontrar evidencias de la existencia de una civilización antigua que se extinguió; se trataba de una civilización que tenía totalmente hechizado al departamento de investigación; hacía poco que Sebastián, el compañero desaparecido, había conseguido pruebas evidentes de su existencia: en un viaje a vela a una isla desierta de las cercanías, buceando sacó un disco que, debidamente procesado, mostraba grandes conocimientos. El disco parecía estar expresamente hecho con fines divulgativos; a nivel científico enseñaba principios y teorías no descubiertas todavía, pero que, al investigarlas, revolucionaban nuestro saber, y nadie había encontrado argumentos para refutarlas. Las imágenes que tenía mostraban una civilización humana cuya vida cotidiana estaba íntimamente ligada a la naturaleza, a la espiritualidad y, a la vez, a la alta tecnología de la forma más simple imaginable.

Había teorías para todos gustos, unos aseguraron que se trataba de un fraude, que el disco había sido tratado en la actualidad y puesto allí ex profeso; pero pronto hubo que desechar ese planteamiento debido al material del disco: tungsteno, sustancia con la que nuestra civilización no puede almacenar datos; sin embargo, el disco emitía milagrosamente impulsos que eran procesables. Los analistas trabajaban día y noche en laboratorios buscando las respuestas, y cuanto más trabajaban más perplejos quedaban. Otros decían que eran extraterrestres los autores del disco, pero no había nada que lo indicara; aunque ninguna posibilidad estaba totalmente descartada. Había muchas teorías y sobre todas ellas se estaba trabajando, en un planteamiento lo más objetivo posible; pero todo llevaba a pensar que el disco perteneció a aquella gran civilización en la Tierra.

Por otra parte, desde el descubrimiento, habían pasado cosas muy raras, el propio Sebastián desapareció sin dejar rastro tras un segundo viaje al lugar donde encontró el disco. El rector, que nos apoyaba en todo, estuvo tremendamente presionado para que abandonáramos la investigación, hasta tal punto que tuvimos que prescindir de su ayuda y valernos en secreto de la empresa privada para financiarnos. Sin embargo, nos sirvió de gran ayuda al enterarse y comunicarnos que policías, comprados por una superpotencia, pretendían desbaratar nuestro trabajo. Los intercambios internacionales se habían multiplicado por diez en breve espacio de tiempo. Sospechábamos un poco de todo el mundo; no obstante, compartíamos parte de nuestro trabajo, divulgando los descubrimientos que estaban suficientemente contrastados. Se formó una reunión casi informal de científicos de varios países, eran pocos, pero representativos para las decisiones que había que tomar. No hubo ninguna duda de que sacar a la luz el hallazgo era acabar con la investigación: Los países más poderosos que copaban el mercado internacional no podían permitirse una revolución tecnológica de tal magnitud, aun cuando ellos mismos fueran los que la desarrollaran; sencillamente porque las grandes empresas no podían evolucionar tan rápidamente; los productos normales de consumo simplemente desaparecerían, los coches, las televisiones, los ordenadores, casi todo; y por eso había grandes intereses en destruir el disco. Así decidimos no publicar nada más por el momento.

Nuestra preocupación era que solo podíamos copiar la parte del disco que estábamos capacitados para procesar. Conforme trabajábamos con él, descubríamos nuevos procedimientos de lectura que, a su vez, nos desvelaban nuevos hallazgos. Pero de momento, no podíamos hacer una copia íntegra del disco, desconocíamos todavía su capacidad.

4 comentarios en “Proyecto II

  1. Nada que disculpar, por favor.
    Cuando escribí el III, pretendía que fuera una continuación del II; pero al releerlos me parecieron dos historias independientes. Lo cierto es que en el II pretendía describir los antecedentes y objetivos del viaje, y en el III quise contar la relación que tenía con el compañero.
    Saludos cordiales.

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